La Unidad de Neonatología del Hospital Universitario Reina Sofía atiende cada año cerca de 400 ingresos de recién nacidos, entre ellos entre 50 y 60 grandes prematuros, es decir, bebés con un peso inferior a 1.500 gramos al nacer. Gracias a los avances incorporados en los últimos años, la supervivencia global de estos pacientes se sitúa entre el 90 y el 95%.
La responsable de la Unidad de Neonatología, María José Párraga, destaca que el perfil de los recién nacidos atendidos es cada vez más complejo y requiere una respuesta altamente especializada desde los primeros minutos de vida. Según explica, los resultados alcanzados son fruto del trabajo de un equipo multidisciplinar, el uso de tecnología avanzada y una atención individualizada centrada tanto en el bebé como en su familia.
La unidad, integrada en el Servicio de Pediatría, se organiza en cuatro áreas asistenciales: Cuidados Intensivos, Cuidados Especiales, Cuidados Intermedios y Presalida, lo que permite adaptar los tratamientos y la vigilancia a la evolución y grado de madurez de cada recién nacido. Además, participa en la valoración prenatal de embarazos de riesgo y planifica, junto a Obstetricia y otras especialidades pediátricas, la asistencia que precisará el bebé tras el nacimiento.
Además de atender a los pacientes de su área de referencia, el Hospital Reina Sofía recibe recién nacidos derivados de los hospitales de Montilla, Cabra, Pozoblanco, Quirónsalud Córdoba y San Juan de Dios. También es centro de referencia en Andalucía para la atención neonatal relacionada con cardiopatías congénitas y para la aplicación de hipotermia terapéutica.
Según los datos del hospital, los nacimientos prematuros representan alrededor del 9% del total y los bebés nacidos antes de la semana 32 de gestación o con menos de 1.500 gramos presentan un mayor riesgo de complicaciones. Para su atención, la unidad dispone de equipos de hipotermia terapéutica, sistemas de monitorización de la función cerebral y dispositivos específicos de terapia respiratoria.
Los profesionales también realizan el seguimiento de los recién nacidos ingresados junto a sus madres en Maternidad, desarrollando programas de apoyo a la lactancia materna, cribados de hipoacusia, cardiopatías congénitas y enfermedades metabólicas, además del control de bebés con bajo peso o patologías que requieren una vigilancia específica.


